¿Cómo tratar la incontinencia urinaria después del parto?

Sufrir incontinencia urinaria después del parto es una de las inquietudes que más recibimos en MAMIfit. Se estima que alrededor de 400 millones de mujeres lo sufren a nivel mundial. Por eso, en esta entrada te explicamos los principales factores que debes tener en cuenta y cuándo es recomendable buscar asistencia profesional. 

A pesar de ser una condición que aflige a millones de mujeres, la respuesta es: NO. No es normal sufrir pérdidas de orina, independiente de tu edad. La buena noticia es que SÍ tiene solución. 

¿Es normal sufrir incontinencia urinaria en el post parto?

Por incontinencia urinaria se entiende “la pérdida involuntaria de orina  que puede ser demostrada objetivamente y que constituye un problema social o higiénico”.  Sus causas pueden ser múltiples, y a pesar de no ser una enfermedad que ponga en riesgo tu vida, sí implica un deterioro en la calidad de vida y autoestima. 

Entendiendo sus causas en el post parto

De acuerdo a sus causas, existen 3 grandes tipos de incontinencia urinaria:

De esfuerzo:

: En este caso la pérdida involuntaria de orina se da por un aumento de la presión abdominal. Suele producirse ante esfuerzos como reír, toser o cualquier fuerza que se haga con el abdomen. Se da cuando la presión intravesical supera la presión uretral, como consecuencia de un fallo en los mecanismos de resistencia uretral (músculos de sujeción y cierre). Debido a dos causas no excluyentes:

  • Hipermovilidad uretral:  Fallan los mecanismos de sujeción de la uretra que desciende de su correcta posición anatómica. En algunos casos es transitoria, por ejemplo, luego de un parto vaginal en el que la musculatura se distiende más de su capacidad y necesita tiempo y reposo para volver a su estado inicial. Es fundamental hacer una evaluación para asegurar que la musculatura recuperó su tono normal.
  • Deficiencia esfinteriana intrínseca: Existe una insuficiente coaptación de las paredes uretrales que produce una disminución de la resistencia de la uretra.

¿A qué se debe la debilidad del suelo pélvico? Principalmente a una falta de conexión con el abdomen. Ambos deben contraerse en conjunto de manera involuntaria para amortiguar la presión abdominal y que no existan pérdidas de orina. En estos casos, el tratamiento es la prescripción de entrenamiento del suelo pélvico y abdomen, devolviéndole su función conjunta para poder redirigir las presiones y mantener la estática óptima en la pelvis.

De urgencia:

Aquí la pérdida involuntaria de orina se presenta con un deseo de micción urgente, súbito y difícil de aguantar. Conforme se llena la vejiga la señal de ganas de orinar se activa con urgencia aunque el volumen de llenado no lo amerite en condiciones normales.

Entre las causas más frecuentes para este tipo de incontinencia están: infecciones de tracto urinario; consumo excesivo de cafeína, alcohol y otras bebidas diuréticas; sobrehidratación; efectos secundarios de medicamentos como sedantes, relajantes musculares, etc; alteración del sistema nervioso u otras patologías. En estos casos, el tratamiento busca reeducar la señal miccional con diversos medicamentos y tratamientos especializados de fisioterapia. Este tipo de incontinencia también puede darse por una larga historia de malos hábitos urinarios como el ir al baño “por si acaso” alterando la capacidad de la vejiga. 

Mixta:

La pérdida involuntaria de orina se da con la sensación de urgencia así como también por aumento de la presión abdominal ante esfuerzos como ejercicio, tos, risa, etc. 

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Cómo tratar la Incontinencia Urinaria en el Post Parto

Lo primero que debes identificar son tus síntomas: cuándo se dan los episodios, con cuánta frecuencia, cuáles son tus hábitos alimenticios y de hidratación, etc. 

Puedes realizar una evaluación con kinesiólogas expertas en suelo pélvico. En MAMIfit, realizamos este tipo de evaluaciones, puedes revisar nuestros servicios acá. Así diagnosticamos si la causa es mecánica (por disfunción del aparato locomotor) o si puede tener un origen de otra índole (neurológico o visceral, por ejemplo). 

En el primer caso lo recomendable es un tratamiento de suelo pélvico. En el segundo caso, te derivamos a un urólogo u otros especialistas para que puedan realizarte las pruebas correspondientes para un diagnóstico apropiado. 

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